Cuando pensamos en conflictos de marcas, solemos imaginar a grandes compañías peleando por un logotipo o un nombre comercial. Pero el caso de la marca Haaland demuestra que a veces el activo más valioso que está en juego es algo tan personal como un apellido.
Eso es exactamente lo que le ocurrió a Erling Haaland. El delantero noruego ha conseguido recuperar el control sobre su apellido como marca en la Unión Europea, después de que la Oficina de Propiedad Intelectual de la Unión Europea (EUIPO) declarara nulo un registro realizado por un tercero. Más allá del impacto mediático, el caso demuestra que registrar una marca antes que su verdadero titular no siempre sale bien, especialmente cuando detrás hay una evidente intención de aprovecharse de la fama ajena.
Todo empezó en 2022
Ese año, un empresario polaco registró la marca «HAALAND» ante la EUIPO para una larga lista de productos y servicios. El registro incluía artículos deportivos, ropa, calzado, cromos, cosméticos, relojes, joyería, alimentos, servicios de entrenamiento e incluso licencias comerciales.
El momento elegido no fue casual. Haaland ya era una de las grandes estrellas del fútbol europeo y su nombre tenía un enorme potencial comercial.
El problema llegó cuando el propio futbolista quiso registrar la marca «ERLING HAALAND» en la Unión Europea. El titular de la marca «HAALAND» presentó una oposición alegando que existía riesgo de confusión entre ambos signos. En otras palabras, el jugador se encontró con que otra persona había registrado antes su propio apellido.
La estrategia de Haaland: atacar el origen del problema
En lugar de limitarse a defender su solicitud, el equipo jurídico del futbolista fue un paso más allá.
Presentó una acción de nulidad contra la marca «HAALAND», sosteniendo que el registro se había solicitado de mala fe.
El argumento era bastante sólido. Según sus abogados, el empresario conocía perfectamente quién era Erling Haaland y registró el apellido con un único objetivo: sacar partido de su notoriedad o, incluso, impedir que el propio jugador pudiera explotar comercialmente su nombre.
La EUIPO confirmó la mala fe en el registro de la marca Haaland
La División de Cancelaciones de la EUIPO dio la razón al futbolista en septiembre de 2025 y anuló el registro.
El empresario recurrió la decisión, lo que alargó el procedimiento durante varios meses. Sin embargo, el desenlace no cambió.
El 20 de mayo de 2026, la Junta de Recurso de la EUIPO confirmó la nulidad de la marca Haaland y concluyó que el registro se había presentado de mala fe.
La resolución implica que:
- La marca «HAALAND» queda anulada para todas las clases registradas.
- El empresario deberá asumir las costas del procedimiento.
- Todavía puede recurrir ante el Tribunal General de la Unión Europea dentro del plazo previsto, aunque si no lo hace, la decisión será definitiva.
¿Qué gana Haaland con esta resolución?
Mucho más que un procedimiento judicial.
El jugador recupera el control sobre uno de sus activos comerciales más importantes: su nombre. Eso le permitirá registrar y explotar sus propias marcas en la Unión Europea sin que un tercero pueda bloquear ese derecho.
A partir de ahí podrá licenciar su nombre para productos oficiales como ropa, calzado, material deportivo, merchandising, servicios de entrenamiento o acuerdos de patrocinio con total seguridad jurídica.
Cuando la imagen de una persona mueve millones de euros, proteger su marca deja de ser una opción para convertirse en una necesidad.
¿Qué significa registrar una marca de mala fe?
Este caso resulta especialmente interesante porque la discusión no giró tanto alrededor del riesgo de confusión, sino de la intención con la que se presentó la solicitud.
La normativa europea permite anular una marca cuando queda demostrado que quien la registró actuó sin una finalidad legítima y buscaba obtener una ventaja indebida aprovechándose de los derechos o de la reputación de otra persona.
Eso sí, demostrar la mala fe no es sencillo. Hay que acreditar que, en el momento de solicitar el registro, existía una intención desleal.
En este asunto, la enorme notoriedad internacional de Haaland y el amplísimo catálogo de productos y servicios para los que se registró la marca fueron factores decisivos para que la EUIPO entendiera que el objetivo era aprovechar el valor comercial asociado al apellido del futbolista.
Una lección que va mucho más allá del fútbol
Aunque el protagonista sea una estrella mundial del deporte, este caso también habla de empresas, emprendedores y profesionales.
Cualquier nombre que empiece a ganar reconocimiento en el mercado puede convertirse en un activo muy valioso. Y cuanto mayor es ese valor, mayor es también el riesgo de que alguien intente adelantarse registrándolo.
Por eso, proteger una marca desde el principio suele ser la decisión más inteligente. Evita conflictos, reduce costes futuros y ofrece la tranquilidad de saber que un activo esencial del negocio está realmente protegido.
Al mismo tiempo, la resolución demuestra que la EUIPO cuenta con herramientas para frenar registros oportunistas y proteger a quienes son los legítimos titulares de un nombre con valor comercial.
Una resolución que marca un precedente
El caso de la marca Haaland recuerda que una marca no es simplemente un nombre inscrito en un registro. Es un activo que puede generar negocio, construir reputación y abrir oportunidades comerciales.
La decisión de la EUIPO refuerza una idea muy clara: el sistema de marcas no está pensado para que terceros se apropien de la fama ajena o bloqueen el acceso de los verdaderos titulares a sus propios signos distintivos.
Y esa es, probablemente, la principal enseñanza de este caso. En materia de marcas, llegar primero puede ser importante, pero hacerlo de buena fe es lo que realmente marca la diferencia.
Imagen: Fonte: Manchester City